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| Satisfacción
a cada pedalada |
Es
bastante difícil dar una definición exacta del
cicloturismo. Es un deporte tan plural, tan complejo, tan personal,
tan original... que no es posible etiquetarlo nunca. ¡Se
vive o no se vive, uno tiene la sensación o no la tiene!
El termino cicloturismo engloba todas las formas de ciclismo
recreacional, no competitivo, todos los ámbitos de utilización
de la bicicleta en constante búsqueda. Es el deporte
que se hace sin prisas (no se ha de llegar en primer lugar),
sin premios (la satisfacción se encuentra en cada pedaleada).
Es el deporte en el que no se intenta imitar el ciclismo de
alta competición, y en el que se busca, muchas veces,
la autosuficiencia. Es uno de los mayores placeres que proporciona
la bicicleta. No es importante cuántos kilómetros
se hacen, ni con qué tiempo, sino cómo y por dónde
se va. El auténtico cicloturismo comienza bastante antes
de la primera pedaleada: preparando los itinerarios, estudiando
los mapas, hablando, acumulando información, estudiando
los lugares, las formas de comer y dormir, preparando el material
y la bicicleta, poniéndose físicamente a punto...
El cicloturismo, más que un deporte, es un cierto estilo,
una cierta concepción y una cierta filosofía de
la vida. Es una combinación indivisible entre hombre
y máquina.
Es sinónimo de libertad y de independencia. Nos ayuda
a redescubrir sensaciones perdidas de nuestro mundo interior,
a reencontrar los placeres más intensos, y a conectar
y a interpretar nuestro entorno y la realidad de la vida.
Es una fuente inagotable de sensaciones variadas para todas
las edades. No está reñido con el concepto de
familia, ya que este maravilloso artilugio mecánico se
revela también como una herramienta de unión familiar.
Hoy en día es habitual la imagen de las parejas con sus
hijos, que comparten las emociones de un paso con bicicleta.
Artículo de Joan OLIVER
i RAMON |
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