Pedalibre en el Parlamento Europeo · 11.07.06 por Mayte Fernández
La visita al Parlamento Europeo fue organizada por el grupo de Los Verdes en Europa, representado por el eurodiputado David Hammerstein. Este grupo, a través de Ramón Linaza, invitó a Pedalibre y yo me ofrecí voluntaria para asistir.
El 28 de marzo era el día fijado para realizar la visita. Mis anfitriones, una amiga y su marido periodista, corresponsal de una televisión turca y destinado precisamente en ese organismo, no quieren que vaya andando, a pesar de que la distancia a pie hasta el edificio del Parlamento no llega a tres kilómetros. Insisten en que vaya en coche… “Total, vamos al mismo sitio y llegamos enseguida”, comenta el marido de mi amiga. Por no parecer descortés, y viendo que la hora se nos echa encima, acepto.
Craso error, pues esta anécdota iba a poner en evidencia lo que debería considerarse casi como un axioma: que el coche no es una ventaja de cara a la movilidad en una gran ciudad. Y Bruselas, aparte de serlo, a las nueve y media de la mañana se convierte en una marabunta de coches en plena procesión…laboral. Son las diez menos cinco minutos y el coche se encuentra metido en una calle de sentido único repleta de coches… atascados porque, vaya, aquí también hay obras. Lástima no contar con la bicicleta para poder recorrer la calle en sentido contrario… Que aquí sí se puede.
Como no queda otra solución, despido a mi anfitrión, me bajo del coche y, finalmente, aunque a una velocidad mayor de la que había previsto en un primer momento en vista de la hora, llego a la entrada de visitantes del Parlamento europeo… Ni un alma, salvo los guardias de seguridad. Pregunto por el grupo de Los Verdes y la visita concertada. Para las diez sólo está prevista la visita… Del Grupo Popular. “¿No se habrá confundido de grupo?“ – me preguntan amablemente los guardias.
Finalmente encontramos dónde está el problema. La visita de Los Verdes está prevista para una hora más tarde… A las once (hora en la que, deduzco por la cola que me espera, todos los grupos deben tener la visita concertada), tras el control de seguridad rutinario, me adentro en las entrañas del paquidermo europeo.
Una azafata me conduce a la sala que el grupo de Los Verdes tiene asignada y donde un funcionario español, Juan Rodríguez, ya ha comenzado a explicar tanto la organización como el funcionamiento de esta institución. Su exposición dura alrededor de una hora y resulta muy instructiva. Nos facilita algunos números: 732 eurodiputados distribuidos en siete grupos parlamentarios (de los cuales Los Verdes cuentan con 42 diputados de 13 Estados miembros) que se expresan en alguno de los 20 idiomas oficiales de la Unión Europea. Aunque el año próximo serán veintitrés a partir de la entrada, en enero de 2007, de Bulgaria y Rumania y tras el reconocimiento del gaélico como lengua oficial de la Unión Europea. Precisamente este tema, el de los idiomas y su correspondiente traducción en un los debates parlamentarios es el que provoca, según lo que nos cuenta el señor Rodríguez una vez sentados en la tribuna destinada al público dentro del hemiciclo, la mayor parte de las anécdotas en la Eurocámara…
Finalizada la visita, es la hora de la comida, y mientras esperamos nuestro turno en el autoservicio, el “anfitrión”, el eurodiputado de Los Verdes David Hammerstein, saluda y conversa con todos los miembros del grupo.
Después del almuerzo, la tarde está destinada, por lo que me cuenta Benigno al día siguiente, a conocer al resto de eurodiputados de Los Verdes que explican sus cometidos en las diferentes Comisiones parlamentarias a las que pertenecen, y a aprender el procedimiento de peticiones, una vía por la cual se ejerce el derecho de petición que tienen tanto los ciudadanos de la Unión Europea como las personas (físicas o jurídicas) residentes en cualquier país miembro, independientemente de su nacionalidad.
Al día siguiente, miércoles, tengo que estar a las diez para reunirme con Benigno y con Lara, ingeniera canaria que está de prácticas en el Parlamento europeo, dentro de la oficina de David Hammerstein. Es ella la encargada de presentarnos a Paul Beeckmans, asesor de transporte y turismo de Los Verdes,
El edificio donde nos encontramos es como una pequeña ciudad pues cuenta con todo tipo de servicios: entidades financieras, tiendas, oficina de información turística y hasta una pequeña administración de correos.
Ya en la cafetería, mientras esperamos a Paul, Lara nos cuenta que, como suele ocurrir con la gente que trabaja por aquí, tiene el tiempo justo para atendernos, en concreto una hora. Sin embargo, finalmente, como la conversación resulta amena e interesante por los temas que van surgiendo, Paul nos dedica más tiempo del previsto, circunstancia que muestra dos cualidades que me gustaron en él: su cordialidad y facilidad de trato.
Nada más presentarnos, nos ofrece su tarjeta de visita para ponernos en contacto con él cuando lo necesitemos o queramos. Este detalle me facilitó mucho la tarea, pues no sabía si sería capaz de acordarme de todas las ideas que, tal y como había quedado con Juan Merallo, debía transmitirle.
Además, como Juan asimismo preveía, Paul es el que más interesado está en transmitirnos sus impresiones sobre la movilidad urbana y en pedirnos información a propósito de los usuarios de bicicleta en nuestro país.
De esta forma vamos tocando diferentes asuntos y así tratamos cuestiones como la contaminación derivada, entre otros factores, del uso del automóvil y los efectos nocivos que produce en la salud. Referente a este punto, Paul nos proporciona un dato revelador derivado de un estudio de la Agencia Europa para el medio ambiente: 370.000 muertes al año se producen por causas relacionadas con la emisión de CO2 . Igualmente, nos interesamos por sus propuestas para reducir el tráfico en la ciudad, sobre todo viendo la transformación que está sufriendo una ciudad como Madrid. Entre sus ideas, aparte de fomentar el uso de la bicicleta y combinarlo con otros transportes como el ferrocarril, se encuentra la de compartir el uso (e incluso la propiedad) del automóvil. Desafortunadamente, como le comento, en Madrid no existen iniciativas ni planes (públicos o privados) de ese tipo. Supongo que la gente tendría que estar más concienciada en este sentido… Porque esa actitud de la población refleja un aspecto cultural al que también debería prestarse atención cuando se intentan buscar soluciones al problema de movilidad urbana existente. Una actitud que puede variar con un esfuerzo educacional, o simplemente, “predicando con el ejemplo”.
Sin embargo, es difícil ser optimista en ese sentido, viendo cómo, en una ciudad como Madrid, la mayoría de la gente parece resignada a sufrir a diario las inclemencias del tráfico y las obras, o de las obras y el tráfico (“tanto monta…”) y así se lo transmito a Paul. Pero él tiene una buena respuesta: si no fuera optimista, no estaría aquí...
Pues tienes toda la razón, por lo cual, no hay más que seguir tu ejemplo y trabajar por lograr, con un instrumento tan eficaz como el que nos une (la bicicleta), una ciudad de la que estemos orgullosos y que, sin lugar a dudas, todos (y ella misma) merecemos.
La visita al Parlamento Europeo fue organizada por el grupo de Los Verdes en Europa, representado por el eurodiputado David Hammerstein. Este grupo, a través de Ramón Linaza, invitó a Pedalibre y yo me ofrecí voluntaria para asistir.
El 28 de marzo era el día fijado para realizar la visita. Mis anfitriones, una amiga y su marido periodista, corresponsal de una televisión turca y destinado precisamente en ese organismo, no quieren que vaya andando, a pesar de que la distancia a pie hasta el edificio del Parlamento no llega a tres kilómetros. Insisten en que vaya en coche… “Total, vamos al mismo sitio y llegamos enseguida”, comenta el marido de mi amiga. Por no parecer descortés, y viendo que la hora se nos echa encima, acepto.
Craso error, pues esta anécdota iba a poner en evidencia lo que debería considerarse casi como un axioma: que el coche no es una ventaja de cara a la movilidad en una gran ciudad. Y Bruselas, aparte de serlo, a las nueve y media de la mañana se convierte en una marabunta de coches en plena procesión…laboral. Son las diez menos cinco minutos y el coche se encuentra metido en una calle de sentido único repleta de coches… atascados porque, vaya, aquí también hay obras. Lástima no contar con la bicicleta para poder recorrer la calle en sentido contrario… Que aquí sí se puede.
Como no queda otra solución, despido a mi anfitrión, me bajo del coche y, finalmente, aunque a una velocidad mayor de la que había previsto en un primer momento en vista de la hora, llego a la entrada de visitantes del Parlamento europeo… Ni un alma, salvo los guardias de seguridad. Pregunto por el grupo de Los Verdes y la visita concertada. Para las diez sólo está prevista la visita… Del Grupo Popular. “¿No se habrá confundido de grupo?“ – me preguntan amablemente los guardias.
Finalmente encontramos dónde está el problema. La visita de Los Verdes está prevista para una hora más tarde… A las once (hora en la que, deduzco por la cola que me espera, todos los grupos deben tener la visita concertada), tras el control de seguridad rutinario, me adentro en las entrañas del paquidermo europeo.
Una azafata me conduce a la sala que el grupo de Los Verdes tiene asignada y donde un funcionario español, Juan Rodríguez, ya ha comenzado a explicar tanto la organización como el funcionamiento de esta institución. Su exposición dura alrededor de una hora y resulta muy instructiva. Nos facilita algunos números: 732 eurodiputados distribuidos en siete grupos parlamentarios (de los cuales Los Verdes cuentan con 42 diputados de 13 Estados miembros) que se expresan en alguno de los 20 idiomas oficiales de la Unión Europea. Aunque el año próximo serán veintitrés a partir de la entrada, en enero de 2007, de Bulgaria y Rumania y tras el reconocimiento del gaélico como lengua oficial de la Unión Europea. Precisamente este tema, el de los idiomas y su correspondiente traducción en un los debates parlamentarios es el que provoca, según lo que nos cuenta el señor Rodríguez una vez sentados en la tribuna destinada al público dentro del hemiciclo, la mayor parte de las anécdotas en la Eurocámara…
Finalizada la visita, es la hora de la comida, y mientras esperamos nuestro turno en el autoservicio, el “anfitrión”, el eurodiputado de Los Verdes David Hammerstein, saluda y conversa con todos los miembros del grupo.
Después del almuerzo, la tarde está destinada, por lo que me cuenta Benigno al día siguiente, a conocer al resto de eurodiputados de Los Verdes que explican sus cometidos en las diferentes Comisiones parlamentarias a las que pertenecen, y a aprender el procedimiento de peticiones, una vía por la cual se ejerce el derecho de petición que tienen tanto los ciudadanos de la Unión Europea como las personas (físicas o jurídicas) residentes en cualquier país miembro, independientemente de su nacionalidad.
Al día siguiente, miércoles, tengo que estar a las diez para reunirme con Benigno y con Lara, ingeniera canaria que está de prácticas en el Parlamento europeo, dentro de la oficina de David Hammerstein. Es ella la encargada de presentarnos a Paul Beeckmans, asesor de transporte y turismo de Los Verdes,
El edificio donde nos encontramos es como una pequeña ciudad pues cuenta con todo tipo de servicios: entidades financieras, tiendas, oficina de información turística y hasta una pequeña administración de correos.
Ya en la cafetería, mientras esperamos a Paul, Lara nos cuenta que, como suele ocurrir con la gente que trabaja por aquí, tiene el tiempo justo para atendernos, en concreto una hora. Sin embargo, finalmente, como la conversación resulta amena e interesante por los temas que van surgiendo, Paul nos dedica más tiempo del previsto, circunstancia que muestra dos cualidades que me gustaron en él: su cordialidad y facilidad de trato.
Nada más presentarnos, nos ofrece su tarjeta de visita para ponernos en contacto con él cuando lo necesitemos o queramos. Este detalle me facilitó mucho la tarea, pues no sabía si sería capaz de acordarme de todas las ideas que, tal y como había quedado con Juan Merallo, debía transmitirle.
Además, como Juan asimismo preveía, Paul es el que más interesado está en transmitirnos sus impresiones sobre la movilidad urbana y en pedirnos información a propósito de los usuarios de bicicleta en nuestro país.
De esta forma vamos tocando diferentes asuntos y así tratamos cuestiones como la contaminación derivada, entre otros factores, del uso del automóvil y los efectos nocivos que produce en la salud. Referente a este punto, Paul nos proporciona un dato revelador derivado de un estudio de la Agencia Europa para el medio ambiente: 370.000 muertes al año se producen por causas relacionadas con la emisión de CO2 . Igualmente, nos interesamos por sus propuestas para reducir el tráfico en la ciudad, sobre todo viendo la transformación que está sufriendo una ciudad como Madrid. Entre sus ideas, aparte de fomentar el uso de la bicicleta y combinarlo con otros transportes como el ferrocarril, se encuentra la de compartir el uso (e incluso la propiedad) del automóvil. Desafortunadamente, como le comento, en Madrid no existen iniciativas ni planes (públicos o privados) de ese tipo. Supongo que la gente tendría que estar más concienciada en este sentido… Porque esa actitud de la población refleja un aspecto cultural al que también debería prestarse atención cuando se intentan buscar soluciones al problema de movilidad urbana existente. Una actitud que puede variar con un esfuerzo educacional, o simplemente, “predicando con el ejemplo”.
Sin embargo, es difícil ser optimista en ese sentido, viendo cómo, en una ciudad como Madrid, la mayoría de la gente parece resignada a sufrir a diario las inclemencias del tráfico y las obras, o de las obras y el tráfico (“tanto monta…”) y así se lo transmito a Paul. Pero él tiene una buena respuesta: si no fuera optimista, no estaría aquí...
Pues tienes toda la razón, por lo cual, no hay más que seguir tu ejemplo y trabajar por lograr, con un instrumento tan eficaz como el que nos une (la bicicleta), una ciudad de la que estemos orgullosos y que, sin lugar a dudas, todos (y ella misma) merecemos.

Tipos de bicicletas y tipos de ciclistas observados en siete ciudades españolas en el último año. Por qué una bici eléctrica
Los Verdes de Europa son un montaje de Hammerstein y su empleado Ramón Linaza Iglesias
Los Verdes-Grupo Verde|15-02-2008 00:07
Los Verdes de Europa son un montaje de Hammerstein y su empleado Ramón Linaza Iglesias. David Hammerstein es un diputado del PSOE investigado por la OLAF y acusado de malversación de fondos públicos y otros delitos que, para restar votos a Los Verdes – Grupo Verde y confundir al electorado ecologista, ha presentado listas en algunas circunscripciones con el engañoso nombre de “Los Verdes de Europa”, un partido inexistente que presenta candidatos madrileños de dudosa reputación en provincias como Coruña o Cuenca. Sus currículums les delata. El de Cuenca, por ejemplo, está acusado de estafa y el fiscal solicita para él tres años de cárcel. En las últimas municipales este grupúsculo liderado por Hammerstein pidió el voto para el PSOE. Nicolás González es un oscuro lugarteniente de Hammerstein cuyo mayor “mérito” fue impedir, con una candidatura fantasma encabezada por él mismo, que Los Verdes lográramos representación en el Ayuntamiento de Móstoles. Ahora se presenta con la intención de frenar el avance de Los Verdes – Grupo Verde en Toledo, donde nuestra organización cuenta con concejales y alcaldes desde 1995. Su candidatura ha sido rechazada por irregularidades.
www.los-verdes.es/
http://www.publico.es/espana/047985/boletinoficialdelestado/candidaturaselectorales/listas/partidos
— María Luisa Cabrejas Sep 21, 03:14 PM #