La Bici Crítica no pierde el tren · 10.04.06 por Javier Lajusticia

La Bici Crítica dedicó su paseo de enero a promover el uso compartido de la bici y el tren en la capital. Los participantes en la Bici Crítica, que se celebra el último jueves de cada mes, consideran que la promoción del uso de la bicicleta, combinada con los trenes, aliviaría considerablemente el problema de la movilidad en Madrid.
Esta vez más puntuales que nunca, antes de las ocho ya estaban no menos de quince ciclourbanos. Hugo comenzaba a lanzar las explicaciones para quienes llegaban por primera vez o no sabían todavía que: “Hoy la Bici Crítica es especial, subiremos a Recoletos y allí cogeremos el tren hasta Chamartín”.
La Bici Crítica ya tiene fondos, gracias a la masiva venta de las alegres camisetas (se han esfumado en menos de un mes), así que el primer gasto ha sido directamente para que la Bici Crítica se mueva en tren: al menos 5 bonos de diez viajes para Cercanías de los que se hicieron cargo los denominados “guías de grupo porta-bonos”.
El primer grupo de diez salió a las ocho: quedamos expectantes (¿cómo les irá?), también impacientes, con ganas de ser los siguientes.
Los ciclourbanos seguían llegando (incluidos dos nuevos en tándem… ajenos a nuestro particular asalto al tren). Hugo continuaba con las indicaciones, al lado Ramón Linaza atendiendo a un mozo de la Cadena Ser. (Lástima que no se acercaran otros medios: Jesús atendió a Onda Madrid, Onda Cero puede que también recogiera algo.)
Y ya nos tocó a los portadores de Abonos transporte propio subir el Paseo de Recoletos. En la entrada de la estación no había gran trasiego de viajeros, bajamos cómodamente los tramos de escalera mecánica y ya en el vestíbulo unos entramos por los tornos de puertas deslizantes, la mayoría, con mejor criterio, utilizaron la portezuela lateral (mostrando de lejos el Abono al control de taquillas).
Los andenes estaban casi vacíos, así que fue fácil repartirnos a lo largo del andén. Hubo que esperar y lo aprovechamos para repartir los volantes informativos entre los otros viajeros. El tren llegó coincidiendo con la llegada del siguiente grupo, venía casi vacío: sin problemas para subir todos.
El viaje se hizo breve, Nuevos Ministerios y Chamartín. El vestíbulo de Chamartín daba de sí. Algunos viajeros curiosos o sorprendidos recibían el correspondiente volante. Los bicicríticos, tren tras tren, seguían surgiendo.
A las nueve y cuarto comenzamos a rodar, por fin, como Bici Crítica tradicional. José Aurelio nos llevó por el recorrido previsto, disfrute adelantando al atascazo de cochistas en la calle Hiedra. Algún corte, parada, reencuentro. Y encuentro con una veintena de Bici lineales que, pacientes, nos aguardaban en la esquina de Arturo Soria con el Sagrado Corazón: comienzan los recuentos (incluso en français, con Martin): unos 90.
El recorrido fue ameno…: aprovechando el desnivel se podía ver el largo reguero de bicríticos-lineales: los cochistas, en general, pacificados ante tanto biciclista. Pero al final resultó largo: los pies fríos, algunas manos ateridas, pero la cabeza plena de disfrute tanto que, eufóricos, levantamos las bicis sobre nuestras cabezas ante la Junta Municipal de Distrito de Ciudad Lineal (numerosas fotos para que se enteren los concejales del distrito): ¡Carril bici ya!
Alcalá hasta Cibeles, la masa se desdibujó, ya éramos menos. Los últimos nos animamos con algunos cánticos habituales en la Masa Crítica de Zaragoza: Blanca, recién llegada de allá, nos ayudó a corear: “¡el alcalde no se entera de que la gente pedalea!” y otras…
Las once pasadas, vueltas de rigor en Cibeles. Con hambre y sed, nada mejor que El Brillante, en Atocha.
Lo pasamos bien.
Colorín, colorao, cuentico, contao,

Primer aniversario de la Bici Crítica Éxito de la Ciclonudista 2006