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El Programa Ecoescuelas no se acaba en el centro escolar · 11.07.06 por Editorial

Jesús Navalón es padre de un alumno de la Ecoescuela Gredos San Diego (Madrid) y miembro de la Asociación de Cicloturismo Pedalibre, implicado en el Programa Ecoescuelas, y con especial sensibilidad al tema de la Movilidad Sostenible y el Cambio Climático.

Pregunta: En su opinión, ¿cuál es la gravedad del cambio climático?

La mayoría de la gente hoy en día está acostumbrada a analizar las cosas en el muy corto plazo sin prestar mucha atención a lo que ha sucedido en el pasado, ni preocuparse demasiado por la huella que vamos dejando para nuestra vida futura y en la de las generaciones que nos sucedan. La culpa de esta cortedad de óptica global que caracteriza nuestra sociedad está muy repartida, desde los ejemplarizantes políticos que no ven más allá de los 4 años de legislatura, pasando por los ejemplarizantes representantes del cuarto poder, prensa y televisión, que nos van presentando temas que se convierten en “caducos” al día siguiente, etc.

Hablar de gravedad de cambio climático en el escenario descrito anteriormente produce normalmente en el interlocutor una cierta sonrisa complaciente, que espera recibir alguna prueba concluyente de la misma, puesta encima de la mesa.

A mi forma de ver, para que esas pruebas sean consideradas como concluyentes para la mayoría de la gente tendrán que pasar probablemente unas décadas, aunque los científicos nos van mostrando cada vez más evidencias de la incipiente gravedad del tema, y las noticias de aumentos de los desastres naturales en el mundo nos deberían ir poniendo sobre aviso de que la acción humana está empezando a hacer efecto sobre el clima mundial. Para mí, estas evidencias son lo suficientemente preocupantes para ponerse “manos a la obra” para intentar frenar esta peligrosa tendencia que puede traer consecuencias graves en el mundo de las generaciones venideras. Y lo que me parece realmente grave en el presente es que cada nueva generación que va llegando a la mayoría de edad en ciudades como Madrid se “monta en el mismo carro” (el carro motorizado en el tema de la movilidad y el carro del despilfarro insolidario en el caso de la energía, el agua y los desechos de usar y tirar) y le da un nuevo impulso, una nueva vuelta a la tuerca a esta tendencia que nos lleva irremisiblemente a un callejón sin salida.

P. ¿Qué considera que se puede aportar en la reacción ante el cambio climático desde los centros
escolares?

La aportación en esta materia por parte de los centros escolares es vital, desde mi punto de vista, para afrontar con garantías de éxito el reto que se nos presenta.

En primer lugar, los centros escolares son los lugares ideales donde se pueden reforzar las actitudes positivas de las nuevas generaciones en relación con el cambio climático que lleven a adoptar un comportamiento idóneo inmediato en la interacción con el entorno cercano de la escuela, para luego ampliar el radio de acción a la casa, al barrio, etc. Este reforzamiento de actitudes en la etapa escolar llevará con toda probabilidad a que cuando sean adultos, muchos de ellos hayan adquirido unos hábitos consolidados más respetuosos con el medio ambiente en sus actuaciones y una capacidad crítica con los comportamientos inadecuados.

En segundo lugar, la acción ejemplarizante de los habitantes más pequeños de nuestras ciudades podría servir de revulsivo en las actuaciones cotidianas primero de los padres, y después el resto de personas adultas en contacto con los niños.

P. ¿Y desde los hogares? ¿Qué le podría decir a las familias relacionadas con el Programa Ecoescuelas de
cara a afrontar colectivamente el cambio climático?

Les diría que observen los nuevos hábitos de sus hijos que están en las ecoescuelas, y que no los consideren como actividades docentes que se acaban en el ámbito de la escuela. En cuanto al tema de movilidad sostenible también les diría que piensen en este problema de matemáticas en el que estamos implicados cada uno de nosotros y lo resuelvan con sus hijos: una tonelada de CO2 emitida por la acción humana necesita la plantación de 10 árboles y la actuación fotosíntetica de los mismos durante 20 años actuando de sumidero del sobrante de CO2. ¿Cuantos árboles necesito para hacer desaparecer mi huella de CO2 si recorro X Km cada año con mi coche teniendo en cuenta que por cada 1.000 km se producen 0,2 Toneladas de CO2? Hagan los cálculos y se sorprenderán.

P. Por favor, destaca alguna de las actividades que se han desarrollado hasta el momento en el proyecto
en que participa, como forma de inspirar y alentar en este reto colectivo.

El día 5 de junio de 2005, día del Medio Ambiente, se organizó en colaboración con la Concejalía de Medio Ambiente del ayuntamiento de Madrid “UN MADRID EN BICI”, realizando un paseo desde la Dehesa de la Villa hasta la plaza de Cibeles en el que participaron miles de personas que realizaron el paseo sin ningún problema entre el tráfico motorizado de Madrid. En la misma línea de actuación, organizamos un paseo mensual en bicicleta partiendo de la plaza de Cibeles.

Por otro lado, algunas campañas de recogida de firmas se ha conseguido el permiso de entrada de bicicletas en el metro los fines de semana, y la construcción de un carril-bici desde el Retiro hasta el Anillo Verde Ciclista a través de la cuña de O’Donnell, como ejemplos dignos de mención.

P. Confiamos en el esfuerzo de todos, ¿cuáles cree que son los siguientes pasos que podemos dar desde el
ámbito individual hasta el nivel político?

La subida del precio de petróleo que está siendo un día sí y otro también noticia en estos últimos días, nos recuerda que la obtención de la energía que se necesita para la realización de nuestras actividades cotidianas tiene un precio muy alto (y cada vez más) desde todos los puntos de vista y que, probablemente, se están acabando los días en que la factura energética nos resulte tan “barata” como para poder permitirnos el lujo de “malgastar” la energía en interminables atascos de tráfico circulatorio o en farolas que se iluminan a la luz del día o en bombillas que no iluminan a nadie en casa, por ejemplo.

Todo esto nos debería hacer reflexionar sobre nuestra forma de vida en la actualidad para empezar a buscar medidas individuales y colectivas que nos permitan asegurar un mundo más habitable. Me gustaría destacar que en el colegio Gredos San Diego Moratalaz se está contemplando la posibilidad de afrontar un proyecto muy interesante de Movilidad Sostenible en el que se permitiría acudir al colegio a los alumnos y profesores en bicicleta aprovechando la cercanía de dicho colegio al Anillo Verde Ciclista y otros carriles bici que el ayuntamiento está construyendo en la zona.

Extracto de la entrevista aparecida en el Boletín Ecoescuelas, marzo- abril 2005

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